Donación

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Muerte encefálica

La muerte encefálica, también conocida como muerte cerebral o, de manera más exacta, muerte por criterio neurológico, es la muerte de una persona ocurrida a causa de un daño neurológico severo que genera el cese total e irreversible de la actividad de todo el cerebro.


A raíz de este daño, todas las funciones corporales reguladas por la función cerebral comienzan a deteriorarse hasta que se detienen totalmente.

Las causas más frecuentes de muerte por criterio neurológico son:

  • Traumatismos cráneo encefálicos.
  • Encefalopatías anóxicas.
  • Tumores primarios del sistema nervioso central.
  • Infecciones del sistema nervioso central (por ejemplo: meningitis).

Para la confirmación y diagnóstico de la muerte por criterio neurológico, existe un protocolo riguroso. La ley chilena de donación y trasplante exige que esta certificación sea realizada por dos médicos, uno de ellos con especialidad en neurología o neurocirugía, quienes no deben ser parte de los profesionales del equipo de procuramiento y trasplante.

Se realizan una serie de pruebas para verificar el daño neurológico del paciente, lo que finaliza con el Test de Apnea, que consiste en la evaluación de la capacidad respiratoria espontánea. Si, durante la realización del Test de Apnea, la persona no logra respirar por sí misma, se da paso a la certificación de la muerte por criterio neurológico.

Cerebro Una vez que ocurre la muerte, se puede prolongar el funcionamiento de otros órganos, como el corazón o los pulmones, a través de medicamentos y dispositivos (respiradores artificiales, dispositivos de asistencia circulatoria, etc.), solo con el objetivo de conservarlos para que puedan ser donados. Sin embargo, este soporte ayuda por algunas horas, ya que el funcionamiento de los órganos inevitablemente se detiene.

Muerte Encefálica

Esquema Muerte Encefalica

Hechos

1) La forma en que aprendemos el concepto de muerte está generalmente asociada a cuando “se detiene el corazón”, lo que podemos ver en películas, libros y otras expresiones culturales. Esto corresponde al criterio cardiovascular, sin embargo, también existe el criterio neurológico que los equipos de salud utilizan para determinar la muerte de una persona, es decir “cuando el cerebro deja de funcionar de manera irreversible”.

2) Uno de los problemas para asimilar la muerte de una persona por criterio neurológico es que, como nuestro aprendizaje sobre la muerte está asociado al criterio cardiovascular, creemos que el cuerpo debe estar frío, rígido, sin movimientos. Sin embargo, cuando una persona se encuentra fallecida por criterio neurológico aún le quedan algunos movimientos reflejos y, por otra parte, es conectada a ventilación mecánica y asistida con medicamentos a propósito de la posibilidad de donar órganos, lo que suele confundirnos.

3) A pesar de que pueda confundirnos, la certificación de la muerte a través de este criterio, es riguroso. En nuestro país, por ley, se requiere de más de una prueba para evaluar el daño encefálico y al menos dos profesionales médicos, uno con especialidad en neurología o neurocirugía que confirmen el fallecimiento.